Mantra

La práctica de mantras es una de las prácticas más importantes dentro del Tantra.

La palabra sánscrita Mantra deriva de dos palabras. La primera sílaba man proviene de la palabra sánscrita manas que significa “pensamiento, mente” y la segunda sílaba tra proviene de trayoti “proteger, liberar”.

Es una práctica que entre otras cosas, nos protege y libera de los pensamientos superfluos que nos impiden la meditación, la paz interior y el despertar de todo nuestro potencial interior. También se utilizan para disolver obstáculos y atraer situaciones externas beneficiosas.

El idioma sánscrito es conocido como la lengua de los dioses. No es un idioma común. Los antiguos sabios sintonizados con niveles de conciencia superiores conocían el poder contenido en los sonidos y utilizaron combinaciones de las sílabas sánscritas para establecer vibraciones específicas que los acercaran más a lo Divino, al Todo, a la unión con el Cosmos o Universo, como lo queramos llamar.

El poder de los mantras se encuentra en su vibración, aunque también es interesante saber su significado o simbolismo. Funcionan en bebés, niños, principiantes y escéptic@s, porque todos somos sensibles a la vibración, por tanto no está basado en ningún sistema de creencias sino en pura física.

El mantra no otorga ningún poder mágico desde el exterior; más bien libera fuerzas latentes dentro de cada persona que normalmente son reprimidas por el ego. El uso adecuado de un mantra permite al adepto controlar y dirigir estas fuerzas, principalmente para disolver el ego y abrirse al universo dentro y alrededor de él. Este control es crucial y es la razón de gran parte del secreto en torno al yoga tántrico.

Los mantras son muy útiles para la meditación, hay muchísimas prácticas tántricas basadas en ellos. Modifican los estados de conciencia y tranquilizan la mente.
Muchos mantras carecen de significado y así no favorecen el pensamiento conceptual como hacen las oraciones.
Cada mantra es una combinación de sonidos de las 50 letras del abecedario sánscrito.
La conciencia trasciende de un nivel inferior a un nivel más elevado.

La repetición continua de un mantra se llama japa. Se puede repetir en voz alta, susurrado o mentalmente, haciendo desaparecer las impurezas, como por ejemplo la ira, la envidia, la avaricia, etc. que ocultan la luz interior del practicante.

En el Tantra tradicional la iniciación al mantra se hace a través de un maestro que ha meditado en el mantra hasta obtener la experiencia superior. En el momento de la iniciación el maestro despierta la shakti (energía de poder) en su conciencia y la transmite junto con su propia energía a su discípulo.
Si no se tiene la oportunidad de conectar con un maestro, se puede escoger un mantra y repetirlo con fe y devoción y esto ya produce un efecto purificador.

Hay mantras dedicados a diferentes divinidades (arquetipos, energías) y repitiéndolos se evoca la forma de la deidad que preside el mantra.
Por ejemplo, Om Namah Shivaya, evoca a Shiva.
Om Gam Ganapatí Namahá u Om Gam Ganapatayei Namahá evoca a Ganesh.
Pero no todo el mundo se siente atraído por una divinidad. Hay quien percibe el universo como una expresión de la energía y utilizan un mantra abstracto creando una vibración en la que el meditador se identifica con el Cosmos, como el mantra OM.

Durante la práctica del sexo tántrico es muy frecuente también utilizar mantras para diferentes manejos de energía como la purificación, el despertar la energía Kundalini y la fusión con el Cosmos, lo cual es una experiencia de éxtasis, amor absoluto, energía, unión y paz interior indescriptibles.

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