GRACIAS - Tantra y Amor Consciente

Después de meses intentando cuadrar las fechas, por fin fue posible acudir al curso del fin de semana de Hari Dass de Tantra y Amor Consciente y si bien fui yo quien propuso a mi pareja adentrarnos en un mundo totalmente desconocido para nosotros como es el Tantra, fui yo la que más incómoda me sentí en todo momento.

Gozamos de una relación consciente que tiene un grado de comunicación muy superior a lo habitual, y el mundo del tantra nos abría camino a otras experiencias en las que, cuanto menos, nos uniríamos y conectaríamos más.

En la sala nos presentamos con pocas expectativas, ante lo desconocido, mejor no generar falsas ilusiones de conseguir algo concreto, escéptica mi pareja, extra escéptica yo.

Pasaron las horas y el curso avanzó, Jaime parecía haber formado parte de aquella familia tántrica desde hacía meses, estaba integradísimo. Sin embargo a mí me suponía un esfuerzo enorme realizar cada una de las actividades que se proponían… cada vez era más consciente de los prejuicios que tenía hacia mi y hacia los demás y de lo incomodo que me parecía algo que amo tanto como bailar, simplemente bailar. Estaba claro que toda aquella libertad con la que la familia tántrica se movía no estaba dentro de lo que yo entendía como normal.

Tanto mi pareja como Hari Dass, en todo momento me acompañaron e invitaron a intentarlo, dando la oportunidad al taller hasta que finalizase, y después, podría decidir si aquello era para mí, o no.

El primer día de curso toco su fin y llegó el domingo por la mañana, creo que aquella mañana fue el punto de inflexión. Era momento de sacar traumas y de “pedir” lo que queríamos al ritual… me dijeron: “tú pide lo que quieras, el universo te dará lo que necesitas”, y así fue, me dio lo que necesitaba y me hizo conocedora de algo que desconocía por completo, vi de frente al miedo, supongo que ese mismo miedo que tienen los niños cuando se esconden debajo de las sabanas de la cama de mamá en la noche de tormenta. Total y absolutamente aterrada, bloqueada, desorientada, pero en todo momento sostenida, acompañada, consolada… – “No estás sola, estas con un hombre maravilloso y amoroso que te sostiene y estas en un lugar seguro, todo va bien”… – apenas alcanzaba a escuchar las palabras del maestro en medio de mi caos interior.

Venia de pasar unos meses durísimos, de llorar y sufrir cada día, de tocar fondo, venia de escuchar que – de casa se sale llorada -, y entro en un lugar maravilloso donde el mensaje es claro – cada lagrima que derramas aquí es oro –. Lloré, lloré y lloré durante horas, mirando de forma continua a mi pareja Jaime, que me repetía una y otra vez entre lágrimas la palabra “gracias”. Pasó el caos y caímos rendidos en un lugar seguro, en medio de la nada… ya no teníamos que hacer nada, solo estar, cerrar los ojos y dejarnos llevar. Desbordada de emociones que no podía entender, con cientos de dudas y con una sensación extraña de vacío… -“Hay que reposar lo que ha pasado amor y descansar para ver con claridad, mañana lo verás d otra forma…”- palabras que me resonaban de una persona, mi pareja, con la que había atado nuevos lazos sólidos y con la que había ganado de forma exponencial en unión y conexión gracias al fin de semana Tántrico.

Y llegó el lunes.. y todo se posó… me invadían unas ganas enormes de agradecer, a todas las personas que habían estado conmigo esta temporada apoyándome, a mi familia, a mis hijas, a mi pareja… Sentía un vacío enorme, pero con la calma pude ver que esa sensación, no era vacío, era el hueco que el miedo que dejé en aquel lugar seguro había dejado dentro de mí, hueco que ahora llenaría el amor y el agradecimiento a Hari Dass por su capacidad de empatizar, transmitir y respetar, a Silvia por tan bonitas palabras en el vestuario cuando yo solo quería salir de aquel grupo extraño, en el que la extraña era yo, “bienvenidos los raros me dijo”- . Gracias por aquellas palabras, al extraordinario grupo con el que compartí el oxígeno que a veces parecía agotarse, las miradas infinitas y los abrazos intensos, y sobre todo gracias al universo y a la vida que me ha dado la oportunidad de compartir camino con Jaime, que se atrevió a abrir la puerta del Tantra de mi mano y se encontró el viaje más liberador de su vida.

Tenían razón, mereció la pena esperar y dar la oportunidad al taller de Tantra, ahora los Mantras forman parte de nuestra vida y sin ningún ápice de duda El Tantra, Hari Dass y su equipo también.

Nos veremos pronto, sin duda, me queda mucho trabajo que hacer y solo conozco un lugar donde lo quiera hacer, con vosotros. Un abrazo de los buenos, ¡de esos que nos habéis enseñado a dar! GRACIAS

Anónimo, 18 de noviembre 2019

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