EL YOGA ES TANTRA

El yoga no es diferente del tantra, es parte de él.

El yoga que conocemos hoy día fue introducido por Matsyendranath y Goraknath, dos de los más grandes maestros tántricos que hayan existido, provienen de la tradición tántrica de los Nath. Matsyendranath recibió las enseñanzas del mismísimo Shiva. Se le considera el fundador de las tradiciones Nath, Kaula y Kanpatha y junto con Goraknath, el impulsor de la práctica de los yogas Hatha, Laya y Raja.
Swami Swatmarama, discípulo de Matsyendranath y de Goraknath, escribió el Hatha Yoga Pradipika, uno de los textos clásicos del Yoga.
Matsyendranath está especialmente asociado con el shivaísmo kaula, de donde proceden los rituales sexuales tántricos.
Las diferentes escuelas y linajes de Tantra a lo largo de la historia son muchas pero todas incorporan el Yoga de una forma u otra.
Sin yoga no hay tantra. Algunas escuelas pueden no enfatizar las ásanas (posturas de yoga) pero seguro que de alguna forma incorporarán meditación, pranayama y la mayoría de conceptos yóguicos que nos enseña el yoga. Todo esto es yoga y el tantra incorpora todas estas herramientas pues son inseparables, son uno y lo mismo. La diferencia básica es que el tantra es más extenso e incorpora muchas otras prácticas que no se contemplan en el yoga.
Los beneficios de la práctica del yoga son innumerables, mejora la salud en todos los aspectos (físico, energético y mental) y te preparan para la meditación por no decir que las técnicas yóguicas son prácticas meditativas en sí mismas.
En el tantra se utilizan las técnicas del yoga (bandhas, mudras, ásanas, pranayamas, meditación, mantras, yantras) para la maestría y el buen manejo de la energía sexual, ya sea para incrementar el placer y la armonía en las relaciones amorosas como también para la sublimación y la transmutación de la energía sexual para fines espirituales, incorporando así la energía sexual como una poderosa herramienta sanadora y evolutiva.

Hari Dass

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