Anónimo - Tantra y Amor Consciente

EL HOMBRE MULTIORGÁSMICO

Que si, que si… Que el hombre también puede ser multiorgásmico! Yo también era de los que decía: “Bueno bien… pero tú de que vas… no flipes”. Pues eso fue lo que descubrí en el taller de “Hombres de Fuego”. Y nada más cerca de la realidad, esto es posible. Oh siiiii!!! claro que es posible. Es solo cuestión de “intención”, eliminar prejuicios, condicionamientos sociales y conocer la verdad.

Como hombre de 28 años que soy, la sociedad, la industria pornográfica y la iglesia me han enseñado que el sexo es algo como “aquí te pillo, aquí te mato”, o algo a lo que hay que dar la espalda o una mera lista de nombres para ver quien es el más “machito” porque se haya follado a más mujeres. He perdido mi vida pensando que el sexo era como una simple vía de escape a mi estrés y a mis problemas porque me relajaba y me dejaba agotado (si el cuerpo está hecho polvo, la mente no tendrá ganas en seguir pensando). Muchas veces me he visto como un “conejo” o un “cerdo”, follar lo más rápido posible para conseguir ese segundo de placer tan esperado y tratar de evadirme de la realidad aunque fuera solo por una noche hasta el día siguiente. Pero el efecto no es más que temporal, los problemas no se van practicando sexo y el agotamiento físico permanece cada vez más en el tiempo.

Antes de acudir al encuentro, ya me había hecho con algunas lecturas muy interesantes de la mano del maestro taoísta Mantak Chia. En uno de sus libros, llamado de la misma forma que mi testimonio, proponía un movimiento energético que se produce en el cuerpo cuando las glándulas sexuales se activan mediante los preparativos del coito. Él lo llama la “órbita macrocósmica”, lo que viene a ser un flujo energético que en vez de salir por el pene, se mueve por la columna vertebral con dirección al cerebro. Y esa energía cuando entra en contacto con el cerebro da un estímulo de placer muy parecido a la eyaculación, pero mucho más prolongado. El caso es que todo esto se puede conseguir simplemente a través de la autoestimulación. Después de leer repetidas veces el libro llegaba a la conclusión de: “Todo esto es muy bonito pero… ¿Cómo narices puedo hacer esto si ni siquiera tengo consciencia de que por ahí haya una energía que sube y baja?”.

Todas mis dudas se solucionaron con las palabras y la inmensa sabiduría que nos ofreció Paul -la persona que llevó el taller- y nos supo indicar en todo momento los procesos internos de la energía que se producían para poder entenderla y poder llevar a la práctica todo ese conocimiento aplicado a nuestro propio cuerpo. Os puedo decir que toda esa energía que gastaba en cada eyaculación, ahora la utilizo para desarrollar otras facetas de mi vida.

Porque el taller no solo trató de orgasmos masculinos. En el taller se mostraba otra parte mucho más importante a lo que supone sentir multiorgasmos como hombre. Paul nos habló de las características saludables más representativas de un hombre, y entre ellas estaba la de sentirse “vulnerable” y expresar sus emociones. “¿Pero cómo es posible que esas sean las características de un hombre hecho y derecho? ¿Si a mi siempre me han enseñado que el hombre debe ser impasible, no mostrar nunca sus sentimientos porque es una muestra de debilidad, siempre mostrar sus fortalezas y esconder sus debilidades y competir por todo que quiera conseguir y contra todos los que se pongan por mi camino?”

¡De verdad!, no he vivido momentos más bonitos como los momentos de compartir donde todos los hombres compartíamos nuestras vulnerabilidades y descubrimos que no somos los únicos que sufrimos de lo nuestro. No estamos solos y ni mucho menos, deberíamos aguantar la carga a nuestras espaldas en soledad. Aprendí que con todos mis compañeros hombres necesito buscar el diálogo, el entendimiento y el apoyo que me pueden brindar en las situaciones más difíciles, donde las mujeres no me llegan a entender. Hasta este taller siempre he vivido una competición inconsciente y constante con todos los hombres de mi entorno: “Porque yo trabajo en este puesto… Porque mira que pedazo tía tengo y tú no. Porque soy el puto amo y ningún tío me va a hacer sombra. Porque yo siempre consigo lo que me propongo aunque tenga que pisar a tantos tíos como pueda. Porque yo… Porque yo… Porque yo…” Esta actitud ha sido como tirarme piedras a mi propio tejado.

Un hombre verdadero es aquel que escucha, que se muestra vulnerable, que comparte sus debilidades con otros hombres, que llora cuando lo necesita, que ama desde el corazón, que escucha, que está presente, que mantiene la mirada, que se quiere a si mismo, que tiene mucha estima por si mismo… Y todas estas características me hacen más atractivo para las mujeres. Desde que empecé a desarrollar estas características, siento que las mujeres me reconocen como hombre, quieren estar a mi lado para disfrutar de mi energía, de mi presencia y quieren compartir conmigo el amor en todos los sentidos.

Y esto es solo el principio. Si quieres saber como es un hombre de verdad, un “Hombre de Fuego”, prueba. Verás que merecerá la pena y te sentirás “virgen” en conocerte a ti mismo.

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