Andrea Heguiabehere - Tantra y Amor Consciente

Compasión y Éxtasis llego a mi vida en el momento que lo necesitaba, dicen que pide al universo lo que necesitas y éste proveerá, pues vaya… No imaginé que todo estaba llegando…

Me preguntaba: “¿Que será eso de la compasión y el éxtasis?”. La verdad es que venía de una dura separación, con el corazón roto, pero algo en mi hizo un click y ya nunca nada volvió a ser como antes…

Tímidas miradas, gente diversa, miedos, risas, vergüenzas, un grupo grande de gente pequeña, me sentí como una niña en su primer día del cole, todas esas caras desconocidas…

No sabía que todo estaba por comenzar… Mi mente me dijo: “Lárgate ahora mismo de aquí…”, pero me quedé. Nos miramos a los ojos desde el corazón, a corazón abierto, fue un momento y a partir de aquí ya no pudimos volver hacia atrás, un mundo de sentimientos nos envolvió y ya no estuvimos sol@s nunca más. Desaparecieron los miedos , las inseguridades , las vergüenzas , una gran solidaridad nos unió y nos abrazó, en un gran abrazo de Amor y de Sanación.

Fue expresar el dolor y el amor sabiendo que en el otro había un espejo y un abrazo, tal vez ése que nunca diste o que nunca te dejaste dar… y estaba siempre allí… cuando te derrumbabas para levantarte.

Y seguí sintiendo que ya nada sería como antes, me sentía segura allí entre mis compañer@s, entre su calor, entre sus miedos, sus inseguridades. Yo me sentí segura, escuchada, valorada, querida… y volví a confiar en mí.

Rápidamente me encontré conectando con mi diosa interior, bailando con ella, danzando una danza de perdón, a mí misma… y todo perdió importancia, solo era yo y mi diosa interior… que bella… esa soy yo, pues me amo y amo a mis espejos!!!!

En un momento sentí a los Shivas pedir perdón a las Shaktis y me vino una compasión, por los Shivas, esos que me habían hecho tanto daño, los que habían abusado de mi, y de cada una de mis compañeras, ellos representaban lo masculino que tanto dolor me había causado, ellos estaban allí, pidiendo perdón… un perdón universal, que me removió en lo mas íntimo de mi ser y resonó, y pude perdonar… Me di cuenta que en ese preciso instante que había comprendido el significado de la Compasión. De a poco sentí como en ese acto removía momentos de mi vida, que perdonaba el maltrato de mi padre, de mis parejas, de mi misma…. fue una catarsis sanadora, increíblemente sagrada.

Y pude sonreír, sentir k un peso marchaba con cada sonrisa y con cada lagrima…

Solo contarlo no basta, es experimentar, sentirlo en las entrañas, es curar a la Madre Tierra que somos cada una de nosotras, es sentirte en los ojos de la otra persona, es desnudar tu esencia y entregarte a la danza de la compasión y el éxtasis…

Muchas gracias Amerai y Hari Dass por su eterno amor incondicional….

Andrea Heguiabehere (Gredos Fin de año 2013).

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