Ana Murcia - Tantra y Amor Consciente

Mis queridos compañeros tántricos,

Después del taller y de vuelta en el mundo real, la energía sigue recorriendo mi cuerpo con fuerza, con la fuerza de la apertura y de vuestro amor.

Hemos comprobado que el amor incondicional es posible gracias a un grupo de almas libres, sin perjuicios ni juicios, abiertas y dispuestas, sensibles, respetuosas; gracias a un lugar lleno de paz; gracias a un maestro amoroso, sin ego.

Con nuestra intención, nos hemos sanado un poquito, y así hemos contribuido a sanar al mundo. Ahora podemos contagiar a los que nos rodean. El mundo necesita muchos locos tántricos para transformarse; muchos templos de amor como el Balneario de Almeida.
Si tenéis la suerte de tener a vuestros padres cerca, no tengáis miedo, romped el hielo y dadles un largo, caluroso y profundo abrazo tántrico, fusionando vuestro corazón con el de cada uno. No esperéis a que se vayan. Sentirán el amor de un hijo, el amor incondicional. Haced lo mismo con hermanos, tíos, abuelos, amigos… Con el jefe en la oficina… ¡eso si que sería romper!

Yo siempre he abrazado a mis tres hermanas y a mi madre. Esta vez las abracé con más consciencia, respirando durante unos segundos, imaginando la fusión de nuestro chakra corazón. Mi hermana mayor, Charo, me recibió como siempre, abierta, entregada a mí. Mi segunda hermana me daba palmaditas en la espalda como nerviosa, y le dije amorosamente que el abrazo tántrico no incluía palmaditas. Mi hermana pequeña recibió mi amor, aunque no estaba muy abierta. Y mi madre estaba encantada. También abracé a mi suegra por segunda vez en mi vida. Esta vez con conciencia, y ella no paraba de hablar; todavía le cuesta recibir pero la podemos ir ayudando.

A mis tres grandes amores, mis tres sobrinas de 5, 6 y 7 años les enseñé el saludo de las hadas: las abracé una a una, les dije que respiraran lenta y profundamente y se imaginaran una luz verde en su corazón que se fundía con la luz verde de mi corazón. Después hicimos un círculo mágico, sentadas en postura del loto, nos dimos las manos, recibiendo (izda.) y dando (dcha.) y visualizamos la energía que salía de nuestro corazón y recorría todos nuestros cuerpos al compás de la respiración. Nos miramos a los ojos unas a otras y terminamos cantando un AM, tres veces. El AM representa la energía femenina del universo.

Y ya de vuelta en el trabajo quería abrazar a todos mis compis, pero eso todavía no ha llegado. Ya llegará. ¡Mis compis y amigos querían saberlo todo! Poco a poco voy contando, pero es difícil expresar en palabras. No quiero crear expectativas. Tampoco quiero que confundan la sanación y el amor tántricos con el sexo a secas.

Por otro lado, he descubierto que me encanta hablar de sexo con esta nueva naturalidad. La gente lo agradece. Me encanta hablar del punto G, de la masturbación, del néctar divino, del placer sexual. Empiezo a explicar también sobre el fluir de la energía, y de la energía sexual. Los ojos de mis contertulios se abren como los de un búho y afinan todos sus sentidos para no perderse detalle. Está claro que el tema nos interesa, y mucho, ¿por qué no lo hablamos?

Y ahora, lo más difícil, continuar con el día a día y mantener la llama. Mantener la apertura, mantener la conciencia.

NAMASTE!!!

Ana Murcia desde Menorca (agosto 2008)

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