Corazón expandido

El Taller se llamaba Compasión y Éxtasis y yo en un principio no sabía muy bien el por qué de este nombre, quizás podía entender más lo de éxtasis al ser un taller de tantra aunque éxtasis es también el estado alcanzado por los místicos. Ahora ya lo he entendido completamente.

En mi caso, quizás no lograse alcanzar un estado de éxtasis propiamente dicho pero ahora sé que no lo alcancé porque tampoco lo estaba buscando. Me parece fantástico saber que lo podré alcanzar un día, pero tenía que empezar por resolver otros asuntos previamente y una casa no se puede empezar por el tejado. Cómo no puse expectativas en ello, no me frustró lo más mínimo. Entonces ¿Qué fue lo que pude llegar a sentir?

Exactamente la otra parte del título del taller: la Compasión. Y qué belleza!!

Sentí la unidad, las barreras destruidas. Sí, un “No más guerra entre sexos”, lo comprendí, fue como un interruptor que se encendió.

En mi presentación dije el interés que vengo teniendo sobre la importancia de equilibrar las energías masculina y femenina en el planeta, pues allí tuve la ocasión de experimentar como sería, cómo será la vida en el planeta cuando esto suceda. No más miedos de unos contra otros, no más competitividad entre los dos sexos, y también entre el mismo sexo pues yo he vivido la competitividad femenina como una pelea por conseguir un hombre haciendo un despliegue de poder y si no, te sentías que no valías nada.

La magia de ese encuentro se produjo tanto en los círculos solo de mujeres como de hombres porque necesitamos también nutrirnos de la energía de las personas de nuestro propio sexo y crear la hermandad que se creó. Mil gracias por saber crear tan maravillosamente esos espacios que existían en las culturas primitivas y que ahora hemos perdido (como tantas otras cosas). Y así las mujeres nutridas entre nosotras mismas, con nuestro poder personal conseguido, es como podemos mirar a los queridos y bellísimos hombres y VERLOS como realmente son, con toda su sensibilidad a veces tan oculta y que ahora brilla como un tesoro escondido por tanto tiempo que sale a la luz y los hace realmente hermosos y radiantes, porque así los vi y los percibí uno a uno, algo que hacía tiempo que no sentía. Sólo por esto me ha merecido la pena hacer el taller.

Reconozco el gran mérito vuestro de crear esta situación tan mágica para que pudieran aflorar de ese modo los sentimientos que sin esa atmósfera creada hubiese sido muy difícil.

Todavía sigo conmovida por esa gran entrega de Shaktis y Shivas para mejorar nuestras relaciones, porque nos necesitamos ambos sexos y esto no nos hace dependientes. Nos necesitamos libres, libres de cargas, de miedos, de resentimientos y rencores de unos hacia otros. A veces nos da miedo reconocer que necesitamos el amor de un compañero o compañera pues esto nos hace más vulnerables, pero sí es verdad ¿por qué no reconocerlo?. De lo único que se trata es de lograr el equilibrio de lo masculino y del femenino en cada uno de los sexos, independientemente de ser hombre o mujer. Esto no quiere decir que si una relación se tenga que acabar se acabe, pero hay una gran diferencia de hacerlo en paz y por tu propia evolución y que además te quede un gran amor en tu corazón. Todo esto no hemos sabido hacerlo y tenemos que reaprender totalmente todo.

taller compasión y éxtasis

Conozco personas supuestamente muy independientes que esconden un gran miedo al sufrimiento. Todos lo hemos experimentado alguna vez. Quieres dar una imagen de fuerte que esconde una gran vulnerabilidad.

En este taller pude apreciar una gran autenticidad, por fin nos mostramos como somos. !Eso es una verdadera liberación!

Si a todo ello añadimos un sexo consciente con la gran presencia de estar plenamente todo tu ser con la otra persona, la unión todavía se hace más fuerte porque esta basada en algo más que un rápido placer físico.

No sé si alguna de las personas que asisten a vuestra talleres van movidas únicamente por el deseo de mejorar sus relaciones sexuales (cosa por otra parte muy lícita) porque lo que se van a encontrar es muchísimo más que eso.

Conducís maravillosamente a las personas a mirarse dentro primeramente y derrocháis vosotros mismos ese amor y compasión (que es el verdadero amor incondicional) hacia todas las personas de alrededor.

Nadie puede llevar bien un taller si no ha experimentado en primera persona todo lo que quiere enseñar.

Dedicarse a esto, aunque sea vuestro modo de vida, exige una gran devoción.

La recompensa la veis en los comentarios de la gente y como mejoran sus vidas.

Sólo me queda por decir que aunque parezca muy grandilocuente, así se van sembrando semillitas para sanar nuestro querido planeta que nos acoge, nos sustenta  con amor de madre, como una gran madre que es. Y cito aquí una frase que oí a una queridísima persona que fue monje benedictino de un monasterio. Me dijo un día: “Carmen, nadie podrá amar de verdad si no siente en su corazón el verdadero amor de madre“, no importa que sea hombre o mujer.

Os aseguro que no hay amor más desinteresado, cuando se siente de verdad y auténticamente, el de la Madre Divina que todas las tradiciones de todos los países tienen.

Siento mi corazón expandido y un solo latido con todos.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Os paso un texto de las sabias palabras de la abuela margarita ,una de las 13 abuelas sabias del Mundo que vinieron a España en el 2008.

P a r e j a S a g r a d a

El cambio viene por la mujer. La mujer es la que abre la puerta, da el permiso, abre las piernas.

La mujer es la casa de la vida.

El padre da la semilla, la fuerza. El padre jala todo el potencial cósmico en su esperma.

Los huevos son recipientes divinos. Las eyaculaciones, atracciones cósmicas.

El poder protector del Padre Sol lo tenemos dentro nuestro.

El poder creador de la Madre Tierra lo tenemos dentro nuestro.

El cambio viene por el despertar de lo femenino (el amor) en hombres y mujeres. Femenino y masculino van juntos, uno sin el otro no hacen nada.

Abuela Margarita

Y Dios me hizo mujer,
 de pelo largo,
 ojos,
 nariz y boca de mujer.
 Con curvas
 y pliegues 
y suaves hondonadas 
y me cavó por dentro,
 me hizo un taller de seres humanos. 
Tejió delicadamente mis nervios
 y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas. Compuso mi sangre 
y me inyectó en ella 
para que irrigara
todo mi cuerpo; 
nacieron así las ideas,
 los sueños,
 el instinto.
 Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
 y taladrazos de amor, 
las mil y una cosas que me hacen mujer todos lo días,
 por las que me levanto orgullosa 
todas las mañanas 
y bendigo mi sexo.

Anónimo

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